Quién es Héctor Daniel S. Castellanos Altamirano | El Blog de Ganimedes

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Héctor Daniel Sánchez Castellanos Altamirano | El Blog de Ganimedes Inicio > Acerca del Autor > Propósito y misión del autor Propósito, pensamiento y misión detrás del Blog de Ganimedes Héctor Daniel Sánchez Castellanos Altamirano, quien escribe, crea este sitio con un claro propósito: ayudar a la gente desde su mente y su forma de pensar, brindando información y conocimiento para que, con ello, puedan mejorar su vida, pues el único problema de la vida es que no la sabemos vivir. Me he puesto a trabajar para lograr este propósito, respondiendo al imperioso deseo interior de ayudar a las personas a que sean capaces de mejorar por sí mismas sus vidas y crear un mejor futuro para todos. Me refiero a un futuro con menos desigualdad, menos violencia, menos pobreza y menos miedo; un futuro con menos de todos estos males que aquejan al ser humano, y con más entendimiento mutuo, más fraternidad, más amor y más armonía, para lograr un mayor progreso para...

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Virtudes y conciencia social | Blog de Ganimedes 

Imagen simbólica que representa la evolución humana como un proceso de desarrollo de la conciencia

Un espacio sobre virtudes humanas, conciencia social y mejoramiento personal para construir una sociedad más justa.

La perdida de las virtudes humanas

En nuestra sociedad ya no se enseña la rectitud ni la bondad. Nuestros medios de comunicación están llenos de basura y propaganda. El pensamiento de las personas, en gran medida, también se ve influido por ello. En este blog pretendemos ofrecer a la sociedad consejos e ideas para volvernos mejores seres humanos y potenciar la rectitud y la bondad, pues en muchos espacios estos valores ya han sido olvidados.

Acerca del autorPágina que presenta la identidad, pensamiento y misión del autor del Blog de Ganimedes.

El factor humano ha sido relegado. El entendimiento y el perfeccionamiento personal ya no ocupan un lugar central, y esto está provocando un deterioro general de la naturaleza, la sociedad y la convivencia humana. Este deterioro no conducirá a nada bueno.

Si olvidamos perfeccionarnos como personas y volvernos mejores cada día o incluso nos volvemos peores, todo lo que nos rodea seguirá ese mismo camino y empeorará (como ya lo esta en muchos sectores de la población). Es evidente que nuestros actos influyen en lo que sucede a nuestro alrededor, y si no buscamos realizar acciones más virtuosas y nobles, nuestro entorno tampoco nos corresponderá con virtud y nobleza.

Además, este es un problema de alcance global. A nivel mundial se ha descuidado el perfeccionamiento interior, privilegiando ideales externos, creencias, intereses políticos y la búsqueda constante del dinero, en lugar del desarrollo de virtudes personales.

Sin desarrollar estas virtudes internas, al alcanzar los anhelados objetivos externos, estos serán tan virtuosos o tan corruptos como nosotros mismos. Por eso muchas compañías internacionales y grandes imperios de productos tienen una presencia en el mundo que no es virtuosa ni noble, al no considerar cómo afectan a los demás y permitir que, para alcanzar sus fines, se cause daño a diversas áreas de nuestra existencia.

Por ejemplo, un objetivo externo como conseguir un automóvil es algo normal que muchos deseamos, y no hay problema en ello. El problema surge cuando este objetivo olvida la nobleza y no nos importa adquirir un vehículo que contamine la atmósfera solo por satisfacer nuestra vanidad, comodidad o ego.

La virtud de pensar en los demás y en los daños que causará nuestra acción se desvanece; se cumple el deseo, pero con su cuota de perjuicio. El problema es aún mayor cuando quienes dirigen estas fábricas tampoco reflexionan —o les importa poco— el daño que provocan, siempre que satisfagan al consumidor y alcancen sus metas económicas.

Si difundimos virtudes y dejamos claro que debemos perfeccionarnos como seres humanos para mejorar todo lo demás, interiorizaremos la virtud de actuar pensando en los demás y en su bienestar, o al menos de no dañar nuestro entorno. Así, nuestros objetivos externos estarán impregnados de conciencia y virtud. Al comprar un automóvil, pensaríamos en causar el menor daño posible al medio ambiente, y los vehículos con menor emisión de contaminantes se convertirían en tendencia, no por vanidad, sino por responsabilidad.

De esta manera, los fabricantes se verían obligados a producir vehículos más responsables para satisfacer a personas conscientes que buscan movilidad sin causar daño. Aún mejor sería que las empresas, desde su origen, estuvieran impregnadas de conciencia y pensaran en el bienestar de la humanidad, ofreciendo movilidad sin daño, pero también lujosa y confortable. No se trata de sacrificar comodidad, sino de integrar la virtud interna en la forma en que pensamos y actuamos.

Por ello, en el Blog de Ganimedes hablaremos de virtudes y del mejoramiento personal del ser humano, con el fin de difundir estas ideas, ponerlas al alcance de todos y avanzar como especie hacia una vida mejor.


Páginas recomendadas:

Quién es Héctor Daniel S. Castellanos Altamirano: reflexionando sobre conciencia social y propósito humano.

Silo: Sociedad

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