Como elegir tu propósito en la vida
Cómo elegir tu propósito en la vida
El sentido de la vida y la búsqueda de un propósito
Esta reflexión forma parte de nuestra serie sobre la sociedad y sobre cómo el propósito individual puede contribuir a transformar la vida colectiva.
Ahora que ya tenemos algunos elementos para apoyarnos, es momento de tratar una de las más grandes preguntas de la vida. ¿Para qué estamos viviendo, cuál es el propósito de vivir?
Mi pensar es que todos en algún momento de la vida, al menos en la infancia, nos hemos preguntado esto. ¿Por qué o para qué estoy vivo? ¿Cuál es el sentido de vivir y de estar aquí, en este mundo, con este cuerpo, rodeado de materia, con oportunidades y limitaciones? ¿Por qué existimos aquí y así?
Y lamentablemente la mayoría, en mi actualidad, hemos recibido respuestas tan patéticas que nos vemos obligados a ahogar esa pregunta y hacer solo lo que la corriente dicta. Lo que otros hacen, y a duras penas entender una respuesta basada en la ignorancia y el oscurantismo. O entenderla perfectamente por su errónea simplicidad.
Pero nunca hemos en esta vida conocido realmente el sentido de vivir.
Puedo adelantarte aquí algo que he conocido solo a base de estudio y curiosidad genuina. Y aunque esta es una obra del propósito material y no del espiritual, quiero darte una visión de lo que está más allá, pues lo que estamos tratando aquí también nos encamina.
Algunos autores y pensamientos opinan diferente. Pero mi respuesta al sentido de la vida es esta: Estamos en esta vida para purificarnos, para perfeccionarnos y lograr volver a ser uno con la fuente primordial.
El propósito de la vida es experimentarla y luego volver a ser uno con la luz creadora. Unificarnos con el Dios eterno. Trascender toda la materia, el dolor, el caos y el sufrimiento para volver a ser solo uno con la luz.
Creo que tenemos esta vida hundida en la materia porque debemos trascender la materia misma, purificarnos incluso de ella, y volver a ser nada más que espíritu. Lejos de la pesadez y el dolor, siendo uno con el creador viviendo en su dicha y serenidad. Muy por encima de todo lo mundano y material.
Volvernos uno con Dios, volvernos uno con el Todo.
Por otro lado, a la mayoría en estos tiempos se les ha dicho que el propósito de la vida es llegar al paraíso. Con buenas intenciones y acciones, alejándonos del pecado y arrepintiéndonos de él. Esto es una buena parábola. Paraíso podría significar lo que yo llamo ser uno con el creador. Y esta cosmovisión calmó y evolucionó a la humanidad durante los últimos 2000 años.
Pero ahora los tiempos han cambiado, la gente ya no es muy religiosa ni católica, ya no se les enseña la promesa del paraíso como recompensa a ser buena persona. Y en la sociedad cada vez hay más dementes viviendo sin la esperanza de una vida venidera. Sin temor a Dios ni al infierno.
Piensan si acaso que el propósito de la vida es ser felices, pero están lejos de un camino y un pensamiento que los lleve a una genuina felicidad, entonces buscan conseguirla simplemente evadiendo el dolor, consumiendo y divirtiéndose. Trabajando únicamente por dinero para obtener más placer y sobrevivir, sin preocuparse por los demás ni por el mundo que los rodea.
Algunos buscan simplemente salir adelante y divertirse cuando se puede. La felicidad es algo tan cotizado que ya ni se anhela realmente.
Algunos buscan solo evadir la realidad misma, con drogas y actos corruptos, que les den placer, pero no felicidad. Y así algunos otros sin ética ni moral no le dan ninguna importancia a lastimar o destruir, al fin que la vida no tiene ningún sentido.
Ya no temen al infierno y la vida no tiene ningún propósito real.
Pero el infierno son los apegos y la abstinencia a ellos que sufrirán cuando ya no tengan cuerpo.
Con todo esto estoy hablando de los planos físico, mental, emocional y espiritual del ser humano.
Pero este no es un libro de esoterismo ni espiritualidad, aquí estamos hablando de mejorar al mundo y salvar a nuestras sociedades. Todo el esoterismo se ha tratado y lo podemos tratar en otras obras. Aquí solo estoy hablando de esto para ampliar tu visión y facilitarte hallar un propósito.
Elegir un propósito para crear y transformar la sociedad
El mundo corre grave peligro ahora como siempre lo ha hecho, pero ahora este peligro es muy singular. Los cambios en la sociedad, en la tecnología y en la forma de procesar el mundo pueden crear un enorme vacío entre nosotros y nuestro espíritu. Hay tanta información compitiendo ferozmente, con todo tipo de artimañas, por nuestra atención, que cualquier ser humano podría distraerse y extraviarse en banalidades y falsos ideales.
Y si no atendemos la fuerza de nuestro ser, podemos terminar siendo los esclavos de este mundo en vez de sus AMOS y SEÑORES.
Entre todas estas cosas radica la importancia de elegir un propósito y vivir por él. Mejorando la vida de todos a tu alrededor y el mundo.
Ahora bien, elegir un propósito no es complicado con esta información. Tal vez solo quede desbloquear una pequeña barrera y es: Saber que no eres solo un humano. Eres una partícula de Dios encarnada en esta materia. Estás conociendo, observando, siendo feliz y experimentando el dolor. Pero tu origen es divino, eres directamente una parte del creador. Una partícula viviente de él. Y como tal tu vida no terminará con la de tu cuerpo. No eres un ser que morirá en su cuerpo. Eres un ser que ha tenido cuerpos.
Y como tal tienes derecho y la facultad de crear también en este mundo. Solo necesitas decidir qué crear.
En este mundo físico no se crea como en el mundo de las ideas. Se necesita tiempo, materia y energía para crear, la creación no es instantánea como lo es en el pensamiento, pero también podemos crear aquí.
Puedes crear simplemente una televisión de 42 pulgadas, a base de trabajo y ahorro. Puedes crear una casa decente a base de material, ahorro y constructores. O puedes crear un gran aporte para la humanidad o para tu sociedad a base de trabajo, tiempo y energía.
Puedes crear cualquier cosa que descubras cómo crear. La creas primero con la mente, imaginando, pensando, averiguando cómo crearla. Y luego la creas en el plano físico, reuniendo los componentes y uniéndolos. Componentes intelectuales y físicos. Estos obviamente son más lentos y difíciles de conseguir, pero se puede lograr. Y aquí radica la dificultad y el tedio de vivir ligados al plano físico. Trascenderlo sería crear simplemente como lo hace el creador.
Pero si has decidido que quieres crear, encontrarás la forma de hacerlo. El universo se sigue expandiendo y la abundancia se crea con el trabajo.
Cuando una sociedad no puede crear, es porque ha dejado de crear durante tanto tiempo que solo los malos crearon cosas malas, y terminaron por someterla. Los buenos deberíamos crear sin parar y evitar que se creen cosas malas y destructivas.
Así podemos salvar a nuestras sociedades. Reconociendo lo que somos, creando, y no permitiendo que los dementes creen por encima de nosotros destrucción.
Entonces la respuesta a estas preguntas es muy fácil. El sentido de la vida es trascenderla. ¿Y cómo la vas a trascender? Haciendo lo que tienes que hacer aquí, para llegar a hacer lo que tienes que hacer allá, en el siguiente plano.
Es hora de que recuerdes esa inclinación primordial que tuviste hacia algo, que pensaste que te gustaría hacer, que te haría realmente feliz hacer y aportaría luz al mundo. Algo que seguramente está conectado a tus talentos y habilidades y para lo que te encantaría desarrollar habilidades.
¿Si no vivieras en esta tormenta caótica llamada vida terrenal qué estarías haciendo para llegar al cielo? ¿Qué es lo que más deseas hacer en toda tu vida, mucho más allá del placer y el gozo, de la ganancia y el apego, que tiene tu espíritu para entregar a este mundo?
Eso amigo, es tu propósito. Y en empezar a trabajar por él está tu realización y la salvación de la sociedad y del mundo.

Comentarios
Publicar un comentario